EL COOCV RECOMIENDA REALIZARSE REVISIONES PERIÓDICAS PARA DETECTAR A TIEMPO PROBLEMAS QUE PUEDEN GENERAR PÉRDIDA DE AUDICIÓN

En todas las etapas de la vida, la comunicación y una buena salud auditiva nos conectan con los demás y con el mundo. La detección precoz y la aplicación de tratamientos a tiempo reducen la pérdida auditiva y facilita que las personas que la sufren puedan disfrutar de autonomía y una buena calidad de vida, permitiendo su acceso sin barreras a la educación, al mundo laboral y a las relaciones interpersonales.
En España hay cerca de 1 millón de personas que sufren en mayor o menor medida pérdida de audición, para todas ellas existen actualmente diferentes tratamientos y soluciones personalizadas para corregir esta carencia.
Para obtener un mejor resultado los expertos recuerdan que es fundamental la detección precoz. Según la Organización Mundial de la Salud, un 60% de los casos de pérdida auditiva podrían evitarse. “Es recomendable realizarse revisiones periódicas a partir de los 50 años para detectar a tiempo problemas que pueden generar pérdida de audición”, explica Vicente Montalvá, audioprotesista y responsable de la Vocalía de Audioprótesis del COOCV.
En esta labor sanitaria desarrollan un papel fundamental los audioprotesistas. “Es el profesional sanitario que, a través de diferentes pruebas puede realizar un estudio completo de cada paciente para determinar su calidad auditiva y si es necesario, seleccionar el audífono más adecuado para cada caso», explica Vicente Montalvá. En la actualidad, numerosos establecimientos sanitarios de óptica cuentan con un completo servicio de audiología que garantiza una atención profesional a los pacientes y la mejor calidad de los audífonos empleados.

ATENCIÓN PERSONALIZADA

La rehabilitación auditiva tiene que adaptarse a las necesidades de cada persona. Por ese motivo, el audioprotesista elabora un estudio completo del paciente, valorando los antecedentes familiares, la exposición a ruidos y demás factores para analizar el origen y las causas de la falta de audición. Con toda esta información se realizan audiometrías, que permitirán establecer el grado de pérdida auditiva, así como la calidad de la audición. A partir de ahí, el audioprotesista determina las necesidades de cada paciente y si es necesario, selecciona el audífono más adecuado, adaptándolo a la forma interna del oído de cada persona con una prótesis que incorporará el audífono. Para concluir el proceso, se ajusta el audífono a las necesidades del paciente, se coloca en el oído y se realizan de nuevo pruebas audiométricas para valorar el correcto funcionamiento. El audioprotesista, además, ofrece a los pacientes útiles consejos para la utilización de los audífonos y el entrenamiento necesario para conseguir la mejor adaptación.