El COOCV aborda el futuro laboral de la profesión en una mesa redonda

Dentro de la celebración de la Semana de la Visión 2025, el Colegio de Ópticos-Optometristas de la Comunitat Valenciana (COOCV), celebró en su sede la mesa redonda “Presente y Futuro Laboral del Óptico-Optometrista. ¿Estamos preparados?”, que reunió a diferentes profesionales en torno al estado laboral del óptico-optometristas.

Durante la mesa redonda moderada por Vicente Montalvá Beneyto, Secretario del COOCV, se abrió un espacio de diálogo sincero y necesario sobre el presente y el futuro laboral de nuestra profesión. La conversación fluyó entre experiencias personales, reflexiones colectivas y una pregunta que sobrevoló toda la sesión: ¿estamos realmente preparados para los retos del futuro?

Una de las primeras conclusiones fue clara: el plan de estudios actual forma excelentes clínicos. Los nuevos optometristas egresan con una sólida preparación científica y técnica; dominan la exploración visual, la refracción y el diagnóstico optométrico con rigor. En ese sentido, el consenso fue unánime: la formación clínica es brillante.

Sin embargo —y aquí se encendió el debate—, el modelo formativo cojea en un aspecto esencial: la gestión y las relaciones humanas.
Dirigir un establecimiento sanitario de óptica implica mucho más que dominar las pruebas clínicas; requiere liderazgo, empatía, comunicación, capacidad de negociación y conocimientos básicos de gestión empresarial.
Como se apuntó en la mesa, “nadie nos enseña a gestionar personas, a motivar equipos o a manejar con naturalidad el proceso de venta”, y esa carencia termina pesando en el día a día profesional.

También se destacó que muchos jóvenes optometristas no se sienten atraídos por trabajar en una óptica precisamente por ese componente comercial. Prefieren centrarse en la labor clínica de gabinete y, a menudo, encuentran en la venta un reto incómodo. Ante esta realidad, los ponentes coincidieron en que es fundamental tender puentes entre los centros y los profesionales, entendiendo sus motivaciones, acompañando su desarrollo y fomentando un entorno donde puedan crecer con confianza.

El debate puso de relieve, además, que el bienestar laboral y la conciliación personal se están convirtiendo en valores determinantes para atraer talento. Las ópticas que promueven la formación continuada, la autonomía profesional y la flexibilidad son percibidas como espacios más atractivos y sostenibles a largo plazo.

En definitiva, la mesa concluyó con un mensaje positivo: el óptico-optometrista del futuro ya no será solo un experto en visión, sino también un gestor de relaciones humanas y un agente activo de cambio en la atención sanitaria.
El reto está servido: seguir reforzando la excelencia clínica sin olvidar la formación en habilidades interpersonales, liderazgo y gestión, para que la profesión siga avanzando con la misma fuerza con la que mira —y cuida— el futuro.

 

 

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