Qué hacemos

Entre las funciones de los ópticos optometristas destacan prevenir, detectar y solucionar problemas visuales. A nivel social, con su actuación profesional, interviene de forma positiva en la salud visual y en la calidad de vida de los pacientes.

Como profesional sanitario cualificado a nivel universitario, el óptico optometrista está capacitado para el cuidado de la salud visual de la población en todos los grupos de edad, desde los más pequeños a las personas más mayores, determinando el estado funcional del sistema visual, y detectando alteraciones visuales. A su vez, proporciona las soluciones más adecuadas de forma individualizada.

El objetivo del óptico optometrista es conseguir el máximo rendimiento visual de cada persona con el mínimo esfuerzo, minimizando los riesgos, y optimizando al máximo el rendimiento y la eficacia del sistema visual.

Para ello analiza entre otras cosas, además del estado refractivo de los ojos, aspectos que hayan podido influir de alguna manera en el funcionamiento de ambos ojos, como disfunciones binoculares y acomodativas, hábitos en cuanto a la postura, distancia y pautas de trabajo visual.

En caso de presencia de patología, dependiendo de cual sea, se realiza una colaboración interdisciplinar con los médicos, generalmente con el oftalmólogo.

El óptico-optometrista desarrolla su labor, entre otros lugares, en establecimientos sanitarios de óptica, en clínicas privadas y en hospitales y centros de salud públicos. En la docencia, tanto universitaria como pre-universitaria. Dentro de la sanidad pública, los ópticos optometristas contribuyen a mejorar la atención sanitaria visual de los pacientes. Se ha demostrado que influyen decisivamente en la drástica disminución de las dilatadas listas de espera de las consultas de oftalmología, favoreciendo además, a racionalizar el gasto sanitario. Finalmente, un área importante para el avance es la investigación, en ella, el óptico-optometrista participa activamente y aporta mucho al progreso de la ciencia.